Espai curiós: ¿Por qué nos gusta escuchar la misma canción una vez detrás de otra?
- joventutalcoi

- Feb 13
- 2 min de lectura
Hay una cosa que muchas personas hemos hecho: descubrir una canción que nos cautiva y ponerla en bucle hasta que incluso el vecindario se la sabe de memoria. Pero… ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué nuestro cerebro pide repetirla cómo si fuera una galleta Oreo emocional?
La respuesta es más científica de lo que parece, pero también muy humana.

Al cerebro de gusta la familiaridad
Cuando escuchamos una canción nueva, el cerebro está “descodificando” información: ritmo, melodía, letra, estructura… Es cómo si estuviera resolviendo un pequeño rompecabezas.
Cuando la volvemos a escuchar, ya sabe qué vendrá. Y esto le encanta.
La familiaridad activa una sensación de seguridad y control. Es como volver a un lugar donde te sientes bien. Por eso, cuando una canción nos gusta, la repetimos: queremos volver a sentir aquella combinación de sorpresa y confort.
Anticipación + recompensa: la fórmula perfecta
Hay un momento mágico: aquel instante antes de que llegue el drop, la vuelta o el verso que más te gusta. El cerebro lo anticipa y libera dopamina, el neurotransmisor de la recompensa.
Es cómo si dijera: “Atención, que ahora viene la parte buena”. Y cuando llega… boom, otro chute de dopamina. Repetir la canción es repetir este ciclo de placer.

Las canciones “pegadizas” tienen patrones que funcionan
Muchas canciones que se hacen virales tienen elementos que el cerebro procesa muy bien:
- Ritmos repetitivos
- Vueltas fáciles de recordar
- Melodías que suben y bajan de manera previsible
- Letras simples o frases que se pueden cantar
No es casualidad que muchas canciones de TikTok duren 10-20 segundos: son microdosis de dopamina perfectamente empaquetadas.
También hay un componente emocional
A veces no repetimos una canción porque sea “pegadiza”, sino porque nos conecta con algo:
- Un momento concreto
- Una persona importante
- Una etapa de la vida
- Una emoción que cuesta explicar
La música es un puente directo a la memoria y a los sentimientos. Repetir una canción es, a menudo, repetir una emoción.
Y sí: escuchar una canción demasiado puede “quemarla”
Cuando la repetición es excesiva, el cerebro deja de recibir la misma recompensa. La familiaridad pasa de ser agradable a ser aburrida. Es como comer demasiado de tu plato preferido: llega un punto en que necesitas un descanso.
Pero no pasa nada: volverás a aquella canción como quien vuelve a un lugar querido.

En resumen
Nos gusta escuchar la misma canción una y otra vez porque:
- La familiaridad nos hace sentir bien
- Anticipamos momentos que nos dan placer
- Las melodías repetitivas enganchan
- Nos conecta con emociones y recuerdos
La música es una de las pocas cosas que puede convertir un momento normal en un momento especial. Y si esto implica escuchar la misma canción 27 veces seguidas… adelante.



